¿Las diapositivas? Se trata de las intrigantes fotografías familiares de mi abuelo que estaban prácticamente perdidas... Todos se veían tan diferentes a como yo los recordaba... ¡tan felices! Como si el pasado no hubiese sido como yo lo imaginaba. ¿En qué difiere mi idea del pasado de lo que verdaderamente fue? Las diapositivas estaban en una caja color arena. Algunas se encontraban sueltas; otras, envueltas en pequeños paquetes. Decidí dejarlas sin abrir, y con ellas, escribo y reescribo mi propia historia.
Lorena Guillén Vaschetti.
Cuanto más observo estas imágenes, más me transportan al mundo que habitan. Al volver a fotografiar las diapositivas de su familia, Lorena recrea la historia familiar de un modo mágico y característico de un pintor. Cada imagen es como una pequeña historia y, en conjunto, originan una narrativa cautivadora. El libro en sí, publicado por Schilt Publishing, es una creación ingeniosa. Los fondos negros les permiten a los personajes emerger de cada página; la experiencia visual es como observar un guion que cobra vida. Siento que estoy hojeando un libro de fotogramas; sin embargo, es en realidad el álbum familiar de alguien, un documento de su existencia. Esta tensión es lo que más me complace. En parte, no es más que un documento. ¿Es posible tener una representación precisa del pasado cuando fue otra persona quien ocupó el visor? ¿Qué sucedía pasando el límite del lente? ¿Qué se puede decir de los momentos previos y posteriores a que se abriera el obturador? En ciertas ocasiones, una fotografía puede generarnos el reemplazo o la confusión de un recuerdo, o hacernos creer que recordamos algo cuando todo lo que podemos recordar es la imagen que se revela antes nosotros años más tarde. Como si no fuera ya bastante complicado, la artista suma su propia voz a la ecuación (mediante la tarea de editar y volver a fotografiar), al darle relieve a la historia, al traerla al presente y al incluirse a ella misma, de un modo invisible, en el material.
Es la visión que el abuelo tenía de su propia vida. Nosotros tenemos la posibilidad de acceder a esa experiencia, filtrada, por supuesto, a través de Lorena. Es la mirada compartida de dos generaciones que extiende este trabajo más allá de los límites del tradicional álbum familiar. Este alegre trabajo nos plantea preguntas sobre nuestra propia historia familiar y sobre el modo en que el paso del tiempo nos hace ser quienes actualmente somos. Vienen a mi mente recuerdos de mi propio abuelo en vacaciones con su nueva filmadora. Y luego de su muerte, mientras miraba álbumes con fotografías que él había sacado, pensaba que había tanto de su vida que yo desconocía.
La memoria y la fotografía nos hacen dudar sobre lo que es real y lo que es un producto de nuestra imaginación. Cuando Schilt Publishing se comunicó conmigo para pedirme que escribiera una crítica sobre uno de sus artistas, me generó entusiasmo encontrar el trabajo de Lorena y poder explorar estos temas con una persona que planteaba un enfoque tan elocuente y artístico.
Lorena Guillén Vaschetti nació en Argentina y estudió arquitectura y antropología antes de dedicarse a la fotografía. Su trabajo se ha exhibido en todo el mundo, incluidos América del Sur, los Estados Unidos y Europa. Historia, Memoria y Silencios es su primer libro.
SB: ¿Podría explicar brevemente su proceso de creación de imágenes? Es decir, ¿qué hizo con las diapositivas y en qué forma han cambiado en comparación con los originales?
LGV: Saqué las fotografías sobre una mesa de luz y utilicé un lente macro cuya profundidad de campo es muy estrecha. Las diapositivas estaban todas en foco, pero utilicé el enfoque selectivo en el momento de disparar. La estructura formal de las imágenes es claramente la misma que la de los originales; sin embargo, no solo lucen diferentes, sino que también tienen un significado y un propósito distintos.
SB: ¿Hubo algún elemento propio de la casualidad? ¿Qué le sumó eso al trabajo?
LGV: Sí, la casualidad se manifiesta en el hecho de que descubrí una “nueva” imagen dentro de las imágenes, mientras modificaba el enfoque selectivo. Pienso que refleja el modo en que la memoria trabaja en nuestra mente: seleccionando caprichosamente ciertos detalles que permanecen en foco mientras el resto se desdibuja.
SB: Las imágenes originales denotan gran habilidad. Los colores y la composición parecen ser el trabajo de un profesional. ¿Sabía usted que su abuelo era un fotógrafo talentoso? ¿Sabe si él se veía a sí mismo de ese modo?
LGV: Mi abuelo era fabricante de vinos y no tenía formación artística. Me sorprendí cuando vi las diapositivas, ¡son realmente fantásticas! Todos sabíamos que le encantaba tomar fotografías, pero no creo que el “público” tuviera idea de lo buen fotógrafo que era. No había visto ninguna de las diapositivas desde que era pequeña. Supongo que él sentía que jugaba con la cámara, al igual que lo hacía mientras cocinaba: era un excelente cocinero también. Las imágenes en las que aparece él también son maravillosas; probablemente, esas fotos fueron tomadas por su esposa, mi abuela.
SB: ¿Cree que había una organización específica en lo que expresaba o, simplemente, documentaba lo que veía?
LGV: Creo que solo estaba jugando…
SB: Por ejemplo, es un poco extraño que no haya tomas de “personas abrazadas con sonrisas fijas para la cámara”, las cuales se encuentran en la mayoría de los álbumes familiares. Tal vez fue usted quien omitió las sonrisas fijas en la edición; sin embargo, ¿por que cree que tomó fotografías de personas que se veían solas o esa imagen subida de tono de una mujer agachada que vestía una minifalda?
LGV: Encontré imágenes más tradicionales en el material recuperado, pero decidí no incluirlas en la edición. Habían pasado épocas difíciles y algunas imágenes representan ese sentimiento. Elegí estas fotografías porque, a mi entender, eran el portarretrato más honesto de cómo se sentían en aquellos tristes tiempos. La mujer inclinada con el vestido floreado era mi abuela. ¡Encontré muchas imágenes como esa! A él le gustaba tanto su esposa...
SB: Hablemos sobre el proceso de edición. ¿Cómo decidió qué incluiría en la selección?
LGV: Fue un proceso muy intuitivo. Las imágenes lucen bastante diferentes en su “versión original”; por eso, después de fotografiarlas, seleccioné las que me parecieron más interesantes y representativas. Me di cuenta luego de que necesitaba un marco narrativo, por eso inventé uno. En lugar de adoptar un enfoque cronológico, quise generar la sensación de un acercamiento desde afuera hacia adentro. Por ejemplo, comencé con imágenes de viajes y luego pasé al interior de la casa. Además, decidí comenzar con las imágenes en las que se veían más jóvenes, para llegar a un final más maduro e íntimo.
Y luego fue como crear una canción… si había una nota que desarmonizaba, cambiaba el orden; y si no encontraba su lugar, no la incluía.
SB: Teniendo en cuenta la complicada relación entre la fotografía y la memoria, ¿cuál cree que es la función principal de la fotografía en la construcción de nuestras ideas sobre los recuerdos y las historias familiares?
LGV: La fotografía es un testigo de la historia y colabora en la construcción y reconstrucción de la memoria orgánica y en constante cambio. Creo que es importante pensar en el silencio, ese elemento desconocido entre las imágenes, porque posee el potencial para reescribir nuestro pasado y, a partir de este, nuestro presente.
SB: ¿El proyecto la hace sentirse más cerca o más distante de su familia?
LGV: Hubo mucha comprensión y aceptación en el proceso de creación de este trabajo. Definitivamente, me siento más cerca y en paz, ya que pasé un largo tiempo con ellos.